Hospital San Antonio Abad
El 29 de julio de 1903 el Gobierno Civil inicia los primeros contactos - que no prosperaran- para trasladar el hospital de San Antonio Abad fuera del casco urbano. En diciembre de 1904 los médicos Lorenzo Mallo y Emilio Hurtado publican su monografía "Frutos del Hospital de León", en la que describen la situación creada por el crecimiento urbano: "El emplazamiento de este hospital, higiénicamente considerado, tal vez sería bueno en los tiempos de su fundación; pero hoy, es indiscutible que el edificio ocupa uno de los mas impropios puntos de la ciudad, y que gracias al exquisito aseo, a la higiene y al orden que de todo genero reina en su interior, es muy poca o nula la influencia que ejerce en la pública salud. Mas ante el considerable desarrollo que en la actual época ha adquirido esta ciudad, en la que se ha triplicado el número de habitantes que tuvo en la Edad Media y se aproxima a los veinte mil habitantes, resulta que hoy el Hospital de San Antonio Abad casi se halla en el centro de la población"
El 22 de febrero de 1913 se constituye la Comisión del nuevo Hospital formada por los canónigos Manuel Sanmartín, Celedonio Pereda y Ricardo Canseco "para concretar o realizar cuantos actos y contratos sean necesarios para llevar a cabo la construcción de un nuevo Hospital y la enajenación del actualmente existente".
El 5 de abril de 1919 se firma el contrato de compra-venta del edificio del hospital a Luis González Roldán en quinientas mil pesetas mediante un complicado proceso urbanístico.
El 27 de junio de 1922 el administrador comunica al Cabildo que se han trasladado la totalidad de los enfermos al nuevo Hospital de San Antonio Abad, edificado en el extrarradio noroeste de la ciudad en una zona con pocas posibilidades de expansión.
El mobiliario del hospital, considerado en su mayoría de escaso valor, se dejo perder en el traslado. Hoy únicamente se conserva -en el hospital del mismo nombre- la imagen de San Antonio Abad, atribuida a Gregorio Fernández, presidiendo la fachada igual que lo hacia en el antiguo hospital. De tamaño algo menor al natural, se nos ofrece el santo con el hábito talar y acompañado de un cerdo. En la mano izquierda porta un libro y el cayado en la derecha. Su cabeza presenta un blando modelado, con un rostro muy expresivo en situación de éxtasis.
La cajonería de la botica, del S. XVI, estaba pintada con cabezas de considerable valor artístico. El botamen, de cerámica de Talavera, se conserva en el Museo de la Catedral de León.
Por otro lado en el patio interior existía un palomar del que se ha conservado también la parte superior y que hoy día está situada en los jardines del actual hospital.








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