El incendio de la Catedral
Día 29 de mayo de 1966, domingo de Pentecostés, aquella tarde de primavera se produjo una fuerte tormenta en la ciudad con abundante aparato eléctrico. Alrededor de las 18.30 horas, un rayo de gran potencia cayó sobre el templo y fue recogido por el pararrayos de la torre de San Miguel. En una situación normal, este tipo de descargas eléctricas eran conducidas de los pararrayos mediante tirantes de metal a unos fosos en la Carretera de los Cubos; pero una de las descargas fue tan enorme y de tanta intensidad que no pudo ser absorbida, produciéndose un retroceso de la carga eléctrica que puso incandescente el hierro conductor por el que circulaba, rebotando y llegando hasta la cubierta de la fábrica realizada en madera de pino tea en el s. XIX. Esta madera, en contacto con el hierro incandescente, comenzó a arder muy rápidamente y con gran intensidad, aunque las primeras señales de humo no se apreciaron hasta las 20:00 horas. Desde el Seminario se avisó a la catedral, a los bomber...