El Mesón del Ángel

 



Es uno de los edificios civiles más antiguos León —aparte de los nobiliarios—. El inmueble que durante siglos albergó el Mesón del Ángel, en la calle Caño Vadillo, está al borde del desplome. Una ruina que se ha precipitado en los últimos años, según un informe elaborado ayer por el Ayuntamiento. En 2007 la empresa Promociones y Construcciones Luis González S.L. solicita licencia para la rehabilitación y ejecución de una nueva vivienda.

La idea era restaurar las dos plantas del antiguo mesón, con nivel de protección II en el Plan Especial de la Ciudad Antigua, y hacer pisos. Tras retirar la cubierta del inmueble, el promotor paraliza la obra, cuya licencia caducó en 2013.

La concejala de Urbanismo, Ana Franco, anuncia que instará a los propietarios a que conserven el zaguán y las paredes.

Sin el tejado, el deterioro de la construcción se ha agravado de forma considerable en los últimos cinco años, y el solar se ha convertido en un auténtico vertedero.

En 1889 el inmueble se convirtió en la primera sede que tuvo la Comandancia de la Guardia Civil en León, que en 1902 se trasladó a la travesía Don Cayo.

En el Mesón del Ángel hasta principios del siglo XX paraban las diligencias. Había cuadras para descansar y renovar las caballerías. 

Tenía la distribución típica de los mesones del siglo XVI y en su ancho zaguán, donde se guardaban las mercancías y se recluían los animales, convenientemente abrevados en el cercano Caño Badillo, también se representaban obras de teatro, como en los célebres corrales de comedias.

Durante las décadas de los setenta y ochenta algunos leoneses, encabezados por el poeta Victoriano Crémer, reclamaron insistentemente a las instituciones que rescataran «de manos de sus ocupantes» y, sobre todo «de sus inevitables depredadores» —según dice literalmente el escritor en una columna publicada en 1979 en este periódico— , «este auténtico bien común, para su conversión en centro histórico, en museo étnico, en escenario abierto a todas las iniciativas artísticas leonesas». Evidentemente, la iniciativa no prosperó.

El ‘mesón de los pollos’

El mesón tenía pintada en la fachada un angelote candoroso, aunque, paradójicamente, los escándalos del interior le ganaron el sobrenombre de ‘mesón de los pollos’. Mientras, en el cercano Mesón del Gallo paraba la arriería seria e incluso se alojaba algún noble, como Carlos Alberto, duque de Saboya y rey de Cerdeña, que se hospedó aquí el día de Pascua de 1849, y luego partió a Oporto, donde murió tres meses después.

El Mesón del Ángel, en cambio, tenía su principal clientela entre buhoneros, campesinos y comediantes que actuaban por las plazas de la ciudad. Los dueños eran una navarra, de nombre Frasquita, y su esposo, un murciano conocido como el Tío Lucas.

Pero…, de dónde le viene a este Mesón enclavado en Serradores y enfrente del

caño Vadillo ese nombre puro y sugestivo del “Ángel”…?


Un trovero encantador
en un romance hilvanado
poca medida y compás,
insulso y deshilachado
cuenta que llegó al mesón
en un día un tanto aciago
mi señorón bien vestido
seguido de algún lacayo
y arnés de finas hechuras
un alazán enjaezado.
Y asegura que el Señor
hambriento, seco y cansado
harto de viejos senderos,
pidió al punto un buen bocado,
y una jarra de buen vino
para escanciar un buen trago,
que a prisa le fue servido
con diligencia y agrado
por la linda mesonera
que acudiera a su mandato.
Y era tanta la hermosura
de su rostro arrebolado;
de largo azul de sus ojos,
y su cabello dorado
resbalando en gruesa trenza
sobre el talle y el costado.
con tal donaire en el porte
de su busto bien plantado,
y el blanco de pura nieve
en sus brazos torneados
que disponían la mesa
los cubiertos y los platos
con la grácil maestría
del que esta bien enseñado.
A tal punto el gran señor
quedaba maravillado…
contempló a la mesonera
y ante su gente, admirado,
preguntó a la hermosa niña
con aire desenfadado:
-¡“Eres mujer, o eres ángel!!”-
pues por ángel te he tomado
que no es posible mujer
de tal belleza y agrado.
Y desde entonces acá
el lance por comentado,
hizo que “El mesón del Ángel”
fuese por siempre nombrado.



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