Los guardianes de la Puerta del Perdón






















Sobre el dintel de la Puerta del Perdón en la Colegiata de San Isidoro aparecen, una a cada lado, las cabezas de un oso y un león. Su simple contemplación crea al visitante una cierta inquitud, dada la amenazadora mirada que descubrimos en ellos.
Pues bien, cuenta la leyenda que en cierta ocasión a finales del siglo XIII una pareja de peregrinos que se encaminaban a Compostela se percataron de que mucha gente se acercaba a dicha puerta en busca del perdón que su mismo nombre anunciaba. Desconocedores de este hecho se informaron pero carentes de principios religiosos, no solamente no aceptaron el valor simbolico, sino que se burlaron ostensiblemente cuando se encontraron frente a la puerta del crucero sur.
Aquellas cabezas no estaban tal y como las conocemos hoy en dia, sino que en un principio cada una de ellas miraba, trazando una imaginaria linea perpendicular, hacia el suelo.
Asi pues, cuando la citada pareja inició el movimiento para atravesar el dintel que los situase en el interior del templo, los dos animales, como si estuvieran en plenitud de su vida, giraron bruscamente sus cabezas hacia ellos, rugieron con una fuerza inaudita que congregó inmediatamente a cientos de personas, y les enseñaron los dientes en un tono de abierta amenaza. Eran verdaderos animales enfurecidos dispuestos a desgarrarlos si osaban atravesar la puerta. La pareja se retiro bruscamente hacia atras, sobrecogidos y muertos de miedo. Los animales se mantenian dispuestos a rechazar el atrevimiento e intromision. Eran sus guardianes.
Solo cuando se alejaron e hicieron ademán de marcharse, cesaron las amenazas de aquellos dos animales, que no recuperaron su postura inicial. Quedaron nuevamente petrificados, aunque su postura habia variado. Tal como esta ahora.

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