Calle Misericordia
Si buscamos en el diccionario la palabra «misericordia», encontraremos como definición la de «virtud que nos inclina a ser compasivos y clementes». Y verdaderamente hay que tener clemencia de aquellos que han de subir, e incluso bajar, esta empinada cuesta cuando se llevan en el cuerpo unos cuantos vinos de más. En su excusa, debemos tener en cuenta que estamos en pleno «Barrio Húmedo», dentro de una de sus vías más castizas y al tiempo «empinadas» junto con la vecina de los Castañones. Se trata, en definitiva, de uno de los barrios capitalinos con mayor magia y embrujo, pleno de reminiscencias judías, moriscas y cristianas. El que más y el que menos, unos con mayor frecuencia que otros, no creemos que exista un solo ciudadano que no haya pasado una y mil veces por esta calle tan concurrida y bulliciosa. Menos mal que, por estética y simplemente pensando en el bien común, desaparecieron sus estrechas' y míseras aceras hace unos años. Ahora toda ella es peatonal, evitando los múltip...