Hoy nos encontramos en una calle de grandes resonancias provinciales, al menos en lo que se refiere a su nombre, asociado desde hace poco más de cuatro siglos a Centroamérica. Remontándonos bastante tiempo atrás, la vía denominada de Santo Toribio de Mogrovejo nació como un ramal de la entonces llamada Presa de los Cantos, hoy calle de Daoiz y Velarde, populosa y entonces moderna que en ella se ubicaron aquel primitivo campo de fútbol de la Maestranza, el viejo Matadero y los almacenes municipales. Además, por supuesto, de un amplio lavadero público regado con rica agua artesiana. Estamos en pleno barrio del Ejido, recordando un poco aquellas épocas ya pasadas, cuando los pequeños huertos y verdes prados invadían por completo estos lugares. Todo aquello ha desaparecido, desplazado ante el imparable y "tecnológico" avance del asfalto, el ladrillo y el cemento. La totalidad de la barriada, al igual que otras de la capital, se vio poblada inicialmente, hacia la mitad del pasado ...