En el libro «Las calles de Gijón», de Luis Miguel Piñera, se narra como el joven Gaspar Melchor de Jovellanos, en la plaza situada frente a la casa donde nació, plantaría nueve árboles de distintas especies, cuyas letras iniciales conformaban su propio nombre. Eran un jazmín, un olivo, etc, etc. Sin duda, una forma extraordinaria para su tiempo de rotular una calle de la vecina ciudad, a la que tantos lazos sentimentales nos unen. En León, que sepamos, no tenemos ninguna plaza o calle bautizada de manera tan sublime e imaginativa, así que nos conformaremos con poseer una calle que recuerda y rinde homenaje a tan ilustre personaje. Para situarnos mejor, diremos que empieza en la que lleva el nombre de Vázquez de Mella, concluyendo después de un mediano e irregular trazado en la señalada como Alfonso VI. Su lado izquierdo es una zona verde, arbolada y cuidada, lo que la confiere un aspecto apacible y tranquilo. No obstante, y a pesar de que las edificaciones son modernas y de elevada alt...