Tenemos constancia documental de que, a mediados del pasado siglo XX, en lo que se conocía como barrio de la Sal sólo había una calle, la denominada calle A, bautizada al pasar el tiempo con el nombre de Sahagún. Todo lo demás, y aún hoy en día pueden contemplarse grandes extensiones verdes, eran prados que circundaban la ciudad por el lado derecho de la entonces llamada carretera de Zamora. Desde luego existía alguna casa aislada, en un entorno primitivo y carente de los servicios más básicos. Transcurrieron los años, incluso las décadas, y se fueron formando nuevas calles, surgiendo en este proceso la que ahora conocemos como Sevilla. Una vía que en la década de los ochenta vio cortado su recorrido, quedando dividida en dos partes: un primer tramo que conserva la denominación original, y un segundo bautizado con el nombre de Valle Inclán. Así, nuestra calle de hoy comienza en la que homenajea a don Miguel de Unamuno, otro escritor y filósofo de talla, para concluir en la extensa call...