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Mostrando entradas de octubre, 2009

Plaza Padre Severino Ibañez

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La conocida Plaza de La Palomera, más tarde llamada Plaza de Alcedo, siempre ha sido pequeña y de forma circular, teniendo su inicio partir de la calle "Laguna de Calvos" y siguiendo por la de "Medul", el "Camino de La Palomera" y la calle "Huergas", en el barrio de San Mames... ¡Perdón!, así era antes. En la actualidad las vías que confluyen a ella tienen los nombres de La Palomera, Medul , San Juan de Sahagún y Los Osorios, respectivamente. ¡Cuánto ha cambiado nuestra ciudad, especialmente en los últimos años!. En marzo del año 1982, ocupando la alcaldía capitalina don Juan Morano Masa, el presidente de la Asociación de Vecinos La Muralla, don Lucio Diez, solicitó que la denominada como Plaza de Alcedo cambiase su nombre en homenaje al Padre Severino Ibáñez, por la gran labor realizada por este religioso en la barriada. Don Lorenzo López Trigal defendió la denominación de Alcedo por su evidente raigambre histórica, correspondiente a una destaca...

Calle Pablo Florez (I)

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Calle Pablo Florez

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Larga, retorcida y muy estrecha es esta calle de Pablo Flórez. Ya en el siglo XV se la cita en las crónicas, aunque entonces con el nombre de Canóniga Nueva, luego de Villapérez y a finales del siglo XIX, aparece con la denominación de calle del Instituto. Poco tiempo después ya se la llamaba de Pablo Flórez, hasta que en el mes de septiembre de 1937 se decidía cambiar dicho nombre por el de Daoiz y Velarde, recuperando la anterior denominación en la década de los años sesenta, nombre de Pablo Flórez con el que ha llegado a nuestros días. Todavía en septiembre de 1980 se propuso recuperar el de Canóniga Nueva, aunque la variación no se llevaría finalmente a efecto. En suave descenso y muy remozado su caserío de pequeña altura y destacados alerones, se ubica en un paisaje que hubiera encantado a aquella generación de «iluminados» y espíritus abiertos que, a base de talento, lograron combinar lo mejor de la tradición española con las modas arquitectónicas que llegaban de Europa. Así se i...

Calle Menéndez y Pelayo

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La calle que lleva el nombre del destacado polígrafo santanderino empieza en la calle La Bañeza y termina en Sancho Ordóñez, en lo que antiguamente eran prados y toda esta barriada de San Mames aún tenía regusto a campiña. Su mediano trazado es recto y en suave descenso, teniendo poco que ver con el trasiego urbano de las inmediatas San Mames y Avenida de Nocedo. La calle que homenajea a aquel ilustre pensador, que visto desde la perspectiva de este naciente y tecnológico siglo XXI, aparece un tanto desfasado ideológica y cronológicamente hablando, comienza en su mano derecha dejando una amplia calle particular que, de momento, sirve de aparcamiento. Está compuesta por edificios de mediano tamaño, en una arteria quizás un tanto acomplejada ante la pujanza de las dos grandes travesías antes citadas, claves de progreso y vida para toda la zona. Vamos ya con la figura de don Marcelino Menéndez Pelayo, auténtico maestro de la historiografía literaria nacional. Nacido el año 1856 en Santand...

Anabella de León

Era por enero del año 1602, y además es verdad, porque lo dice un libro de la biblioteca de El Escorial. León era ya una ciudad muy bella. Tenía más torres de las que ahora tiene, y más monumentos que los que ahora quedan. Todavía llamaban la CIUDAD DE LAS TORRES, por las muchas que había. Brillaban en León joyas de arte tan finas, que los Reyes de España quisieron visitar la ciudad de tantas maravillas. Apenas comenzado el año 1602, los Reyes Don Felipe III y Doña Margarita, su esposa, salieron de Madrid. Por el camino, que era camino real muy bueno, venían recordando lodos los monumentos de la que fue capital del Reino. En la real fantasía se dibujaban la silueta aérea de la Catedral, —que llamaban la PULCHRA LEONINA—; San Marcos, —un palacio grandioso de unos hombres, que unas veces rezaban y otras iban a la guerra—; San Isidoro, donde dormían en sepulcros de piedra Reyes antiguos de León; la Casa de los Guzmanes, que recordaba al Buen Don Alonso, el que tiró el puñal que mataría a ...

Calle del Valcarce

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Nuestra calle de hoy no es que tenga mayor historia ciudadana, aunque la suficiente historia relacionada con este río tan berciano y, por ello, tan leonés: Valcarce. Sí, sí, sin acento y prescindiendo de la «l» final que muchas gentes le añaden por error ortográfico y de pronunciación y que también ha sido incluido en la placa de la propia calle (otro error mas en las dominaciones de las calles leonesas). Este nombre le fue otorgado en la sesión celebrada por el Ayuntamiento capitalino el 11 de abril de 1957, siendo alcalde el recordado don Alfredo Álvarez Cadórniga. Se atendía así la petición que había cursado días antes el presidente de la Cooperativa de Viviendas Protegidas del Hogar Nacional Sindicalista, para que fueran rotuladas distintas calles de la zona con los nombres de diferentes ríos de nuestra provincia, según propuesta de la Junta Rectora de dicha Cooperativa. Recta y de mediano trazado, predominan en ella las casas altas y modernas, incluyendo en su mano izquierda una u...

La Molinera

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La Molinera Molinero, molinero, no vengas de noche a verme: no están mis padres en casa, puede criticar la gente. La molinera llorando estaba, y el molinero la consolaba. Vengo de moler, morena, de los molinos de enfrente, que mi amante es molinero y no lo sabe la gente. La molinera llorando estaba, y el molinero la consolaba. Vengo de moler, morena, de los molinos de arriba, que mi amante es molinero y no me cobra maquila. La molinera llorando estaba, y el molinero la consolaba. A la puerta del molino me puse a considerar: el que no tenga dinero, pocos amigos tendrá. La molinera llorando estaba, y el molinero la consolaba.

Calle Maestro Rivero

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Incluida en la barriada de San Mames, la calle que lleva la denominación de Maestro Rivero se extiende desde la avenida de Nocedo, uno de los grandes ejes de este entorno urbano, hasta la calle San Juan de Dios. Recta y de mediano trazado, la antes conocida como 6a Travesía de Nocedo está formada por casas de la cooperativa San Rafael. Un conjunto de exponentes arquitectónicos más o menos remozados, de dos alturas y adosados a despejadas aceras. Antes de proseguir, debemos hacer una aclaración previa. Y es que no debemos confundir a nuestro protagonista, Juan del Ribero, con otro personaje de nombre casi idéntico: Juan de Ribera, sacerdote nacido en Sevilla el 20 de marzo de 1533, ocuparía la mitra valenciana durante algo más de treinta años.Una vez hecha esta salvedad, vamos a centrarnos en el Maestro Rivero, si bien es cierto que se conocen pocos datos sobre su vida. Se cree que pudo nacer hacia el año 1530 en Rodes, un pueblecito de la montaña santanderina. Y es casi seguro que viaj...

Calle Juan de Arfe

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Con el célebre edicto de los Reyes Católicos hecho público el 31 de marzo de 1492, se decretaba la expulsión de todos los miembros de la raza judía del suelo hispano, repercutiendo su marcha en el aspecto económico en todas las ciudades, incluida la nuestra, que cayeron en una situación de carencias y miserias sin cuento. A partir de entonces y con el paso del tiempo, se irían borrando del callejero capitalino nombres con la raigambre de «Cal de la Judería», «Cal de la Sinagoga», «Cal Silvana», «Cal de Rodesneros» o «Cal de Revilla». En ésta última nos encontramos en el día de hoy, y por si algún lector lo duda, puede ver un primitivo rótulo con la denominación de «Revilla» al principio de la misma. Efectivamente estamos en la antigua calle Revilla, hoy titulada de Juan de Arfe. En los planos de León correspondientes al siglo XVI aún aparece con dicho nombre, permaneciendo así hasta finales del XIX. Según parece el abuelo de nuestro protagonista, don Enrique de Arfe, tenía una casa en ...

Calle San Pelayo

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Muy cerca de la Catedral se encuentra la calle de San Pelayo: reposada, como si el tiempo no hubiera pasado por ella, aunque también bastante desfigurada por las modernas edificaciones que, implacables, avanzan y destruyen al antiguo León. Son muchas las calles y plazas que ven cambiar su fisonomía por el derribo de los vetustos edificios y el nacimiento de otros nuevos. Estamos en una de las vías con más rancio sabor leonés, plena de vestigios históricos y ubicada en el entorno catedralicio. Comienza en la calle Pablo Flórez, para concluir en la de Serranos. Las reminiscencias de otras épocas se inician en su lado izquierdo con el lateral del que siempre conocimos como edificio de Correos, levantado hacia 1912 en la Plaza de la Catedral por la mano del arquitecto Manuel de Cárdenas, edificio todo él en piedra y donde se ubicaría la casa de Correos y Telégrafos. Solamente los días de diario y en la época escolar, la arteria se contagia del bullicio de la chiquillería que acude al Coleg...

Calle La Paloma

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¿Sabemos dónde está la calle La Paloma? Efectivamente, se encuentra apenas a un paso de la Catedral, la joya artística más preciada para los leoneses. Tiene su inicio en el entronque de las calles Cardiles y Varillas, yendo a concluir en la entrañable Plaza de Regla o de la Catedral. Es una calle céntrica y sencilla, plenamente integrada en el casco antiguo capitalino, que ha ganado muchos enteros desde su peatonalización hace unos años, constituyendo una de las vías con más raigambre y solera de la ciudad. En el entronque anteriormente citado, deja a su izquierda un gran edificio que levantara Juan Crisóstomo Torbado hacia 1909. Es en este punto donde alcanza su mayor anchura, girando un poco más adelante a la izquierda para seguir un trazado recto y pequeño hasta su conclusión. Desde este lugar se contempla una de las mejores estampas del León eterno: la espléndida fachada principal de nuestro primer templo catedralicio. Tuvo con anterioridad los nombres de Arco de Rey y Cuatro Revue...

El Tributo de las Cien Doncellas

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Cuatro reyes de la monarquía astur-leonesa van a recibir este apelativo de «Reyes Holgazanes»: Aurelio, Silo, Mauregato y Bermudo I el Diácono, que reinarían desde el año 762 al 791 y así lo reciben porque muy poco hicieron en favor de la Reconquista. Bien es verdad que coincidieron con el reinado de Abderramán I, que personificaría la unidad de las fuerzas árabes. La tradición popular les ha colgado a estos reyes la leyenda del tributo de las cien doncellas, pacto que se supone hecho por alguno de estos príncipes, quizá Mauregato con el soberano de Córdoba mediante el cual se comprometían a entregar anualmente cien doncellas para el harén de los califas. Esta popular tradición, bien interpretada por la crítica, indica que mediaron tratados de paz entre los reyes cristianos y los califas y que pidieron mujeres cristianas que voluntariamente quisieran tomar esposos musulmanes. El historiador palentino, formado en León, don Modesto Lamente, que vivió entre los años 1806 y 1886, interpret...