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Mostrando entradas de febrero, 2009

Los titos de Corbillos

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Los titos de Corbillos Los titos de Corbillos son duros de cocer, con agua de goteras se suelen cocer bien. Airecito, aire, aire de León, aire que te llevo en mi corazón, por ver a mi amante, por ver a mi amor, por ver a la prenda de mi corazón. Los titos de Corbillos son duros de cocer, los echan en el pote y echan a correr. Airecito, aire, aire de León, aire que te llevo en mi corazón, por ver a mi amante, por ver a mi amor, por ver a la prenda de mi corazón. Los titos de Corbillos son duros de cocer, los echan a las nueve y los sacan a las diez Airecito, aire, aire de León, aire que te llevo en mi corazón, por ver a mi amante, por ver a mi amor, por ver a la prenda de mi corazón.

Calle Alfonso el Justiciero

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Hoy estamos extramuros de la ciudad, dentro del típico Barrio de Santa Marina, en una arteria que primero fue conocida como «Segunda Ca­rrera», luego pasaría a llamar­se «calle del Medio» y finalmente, ha llegado a nuestros días rotulada con el nombre del que fuera quinto rey de León y Castilla, Alfonso. Transcurre toda ella paralela a la calle Carreras, nacida a la sombra de la muralla legiona­ria y a la que por cierto y erró­neamente, los leoneses sole­mos denominar equivocada­mente como «de los Cubos». Tiene su inicio en la Plaza del Espolón y concluye en el en­tronque de las calles Perales y Pelayuelo , formando un encla­ve pleno de antiguas reminis­cencias. Es larga y estrecha, tranquila y apacible, siendo el flujo de tráfico un elemento casi desconocido, a pesar del solar vacío que, en su comien­zo, sirve como improvisado aparcamiento de todo tipo de vehículos.En la actualidad presenta un «batiburrillo» urbanístico de consideración, pues junto a las tradicionales viviendas de do...

La Virgen de los Dados

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Corren los tiempos de fines del siglo XVI y principios del XVII, que comienzan a ser decadentes. El juego es otro de los síntomas. La juventud era disoluta y jugadora, no seguían ya los ejemplos de los honrados ciudadanos. Así comenzaban a andar las cosas, que ni los severos hombres que el Rey buscaba eran capaces de contener la marcha cuesta abajo. A pesar de victorias en Ostende y otras, el Rey y sus ministros y Capitanes de los Tercios veían menos claro el horizonte patrio. Los jóvenes mismos estaban contagiados. Un ejemplo era Rosendo Benavides, hijo de Fructuoso. Era un disoluto. Había contraído el vicio del juego. Jugaba dinero y hasta promesas. Lo peor era que Presento, su amigo del barrio de Santa Marina, andaba por las mismas. “Y de la misma edad que son, de las mismas mañas, y de parecidas posiciones y haberes, pues tu me dirás…” Este susurro lo sabían ya hasta los cubos de la muralla, los pórticos de la catedral y los zaguanes de San Martín y Palat de Rey. Las bodegas de...

Calle Fernando I

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La monarquía leonesa en el viejo León El Barrio de Santa Marina siempre ha sido de rancio abolengo. Precisamente la calle que hoy les comentamos tuvo su importancia por residir en ella conocidas familias leonesas, avecindadas en este enclave hasta bien avanzado el presente siglo. Se encuadra dentro de las arterias conocidas como las «tres carreras», siendo la Tercera Carrera aquella que conducía a las huertas. Ese dato bastó para que su nombre pasara a ser el de calle Las Huertas, hasta llegar a la actualidad con la denominación de Fernando I. Perteneciente en nuestros días al populoso Barrio de San Mames, arranca de la Plaza del Espolón para encaminarse hacia el Barrio de la Palomera, concluyendo en la vía del mismo nombre. Estrecha y de trazado irregular, su dibujo va dejando paso a nuevas calles abiertas en su entorno. Conviven en ella las viviendas antiguas que aún permanecen habitadas, y a su lado, sin transición estilística alguna, edificios más modernos y cuidados, de mayor altu...

Viva la montaña, viva

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Viva la Montaña, viva Viva la montaña viva, viva el pueblo montañés, que si la montaña muere España perdida es. Si pasas el río no bebas el agua que la envenenaron los de la montaña. La montaña es un jardín. las montañesas flores, el que quiera ser feliz busque en la montaña amores. Si pasas el río no bebas el agua que la envenenaron los de la montaña. El aire de la montaña todo es color y hermosura por eso las montañesas no necesitan pintura Si pasas el río no bebas el agua que la envenenaron los de la montaña. Siempre viví en la montaña y morir en ella quiero, que corre el aire más puro y estoy más cerca del cielo. Si pasas el río no bebas el agua que la envenenaron los de la montaña.

Antruejo

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El Antruejo de Llamas de la Ribera El domingo gordo de Carnaval se celebra en la comarca del Alto Órbigo una singular manera conocida a todos los niveles como "EL ANTRUEJO". Tradición que se remonta a la más remota antigüedad, su origen es incierto, ritos de fertilidad del campo y celebración de la naturaleza, enfrentamiento burlesco hacia las normas de la iglesia católica y derroche de festejos frente a los cuarenta días de cuaresma. Esta celebración sobrepasa lo folklórico, convirtiéndose en un rito mágico, pero el Antruejo que hoy conocemos, está basado en su sentido actual, en el siglo XVIII. Esta fiesta característica de Llamas de la Ribera en mayor o menor medida no se dejó de celebrar nunca, ni tan siquiera en el transcurso de la guerra civil y con el esfuerzo de los jóvenes en los años 70 se recupera esta tradición, formando la Asociación de Guirrios y Madamas. Este Antruejo está conformado por un conjunto de personajes, cuya misión consistía en salir a la calle recor...

Calle Medul

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La típica barriada de San Lorenzo ¿Se han parado alguna vez en la calle de cada uno de ustedes o en cualquiera de las vías de la ciudad, para contemplar durante unos minutos la vida que en ella transcurre y que representa, finalmente, la idiosincrasia histórica y ciudadana leonesa? Porque en la calle pasamos gran parte de nuestras vidas, y estamos tan hechos a ellas que la necesitamos hasta en los últimos momentos de la vida. Calles para la ilusión, para la necesidad y las prisas, para el amor y el desengaño, y por supuesto, muchas veces auténticos callejones sin salida. Hoy nos encontramos en una de tantas arterias de nuestra ciudad, joven desde luego, porque tiene escasamente cuarenta años, pero muy transitada e integrada en el cada vez más nutrido callejero capitalino. Fue un 12 de agosto de aquel Año Santo Compostelano de 1971, no tan lejano en la memoria, cuando en la sesión municipal celebrada en dicha fecha, y estando ocupado el sillón municipal por el alcalde en funciones don E...